Cambiar el tratamiento de interferón-β (IFN-β) a acetato de glatiramero mejora la espasticidad de los pacientes con Esclerosis Múltiple, que padecen menos espasmos y dolor

LXVI Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología (SEN)

  • La espasticidad es un síntoma que afecta al 80% de los pacientes con EM y que conlleva desde episodios dolorosos de calambres o espasmos a rigidez progresiva, a medida que avanza la enfermedad

  • Limita enormemente la calidad de vida diaria de los pacientes que la sufren, en relación con su entorno, familia y trabajo

  • El Estudio XPERIENCIA 5 confirma la eficacia a largo plazo de acetato de glatiramero mediante la ausencia de la progresión de la discapacidad y una disminución de la tasa de brotes en un 75% de los pacientes con Esclerosis Múltiple (EM) tratados durante, al menos, cinco años consecutivos

     

La espasticidad es un síntoma que afecta hasta a un 80% de los pacientes con Esclerosis Múltiple (EM) y que conlleva desde episodios dolorosos de calambres o espasmos a rigidez progresiva, a medida que avanza la enfermedad.

“Los pacientes que cambian su tratamiento de interferón-β (IFN-β) a acetato de glatiramero mejoran su grado de espasticidad en cuanto al tono muscular, frecuencia de espasmos y dolor. La calidad de vida y la espasticidad mejoran y, como consecuencia, puede reducirse el absentismo laboral”, ha afirmado el Dr. José Meca, neurólogo del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, durante la presentación del Estudio ESCALA en el simposio “El Valor de la Experiencia en Esclerosis Múltiple”, organizado por TEVA Neuroscience dentro de la LXVI Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Según ha apuntado el Dr. Meca, “la espasticidad limita enormemente la calidad de vida diaria en los pacientes que la sufren, en relación con su entorno, familia y trabajo. Además, no solamente tiene un impacto clínico sino también crónico”. Numerosos factores contribuyen a incrementar la espasticidad como los ambientales, los psicológicos, las enfermedades inter-recurrentes, la fatiga o el ejercicio físico, entre otros. 

La mejora de la calidad de vida en los pacientes con Esclerosis Múltiple es clave en el tratamiento de la enfermedad. En este sentido, la Dra. Virginia Meca, neuróloga del Hospital Universitario La Princesa de Madrid, ha presentado el Estudio CRESCENDO, que muestra una mejora de la calidad de vida en los pacientes con EM tratados con acetato de glatiramero.

“La calidad de vida se ve muy afectada en los pacientes con EM. No sólo se refleja en el deterioro físico -como la discapacidad-, sino que también hay otros aspectos que influyen como el impacto de la depresión, la disfunción sexual -infradiagnosticada e infratratada- y el absentismo laboral”, ha sostenido la Dra. Meca. Por ello, conociendo bien las causas que empeoran la calidad de vida de estos pacientes podemos establecer estrategias para mejorarla. “En el estudio CRECENDO observamos que los pacientes con EM tratados con acetato de glatiramero consiguen estabilizar su discapacidad, manteniéndose estable la EDSS (Expanded Disability Status Scale de Kurtzke), consiguiendo menos bajas laborales y una mejora de la depresión y de la disfunción sexual,” ha indicado la especialista.

Eficacia a largo plazo del tratamiento con acetato de glatiramero

Durante el simposio, también se han presentado otros estudios que muestran la larga trayectoria del tratamiento con acetato de glatiramero en España, reafirmando su eficacia en la práctica clínica.

“En el Estudio XPERIENCIA 5 se muestra la eficacia a largo plazo de acetato de glatiramero, mediante la ausencia de la progresión de la discapacidad y una disminución de la tasa de brotes en un 75% de los pacientes con EM tratados durante, al menos, cinco años consecutivos”, ha señalado el Dr. Ricardo Ginestal, neurólogo de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid. Además, más del 85% de los pacientes se mantienen libres de progresión de la discapacidad tras el tratamiento – de uno a nueve años- con acetato de glatiramero.

En relación con este mismo Estudio, el Dr. Óscar Fernández, moderador del Simposio y neurólogo del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga, ha explicado que “los resultados del acetato de glatiramero en los estudios observacionales en Fase IV (como es el caso del Estudio XPERIENCIA 5) demuestran que es un fármaco con una efectividad muy alta y absolutamente seguro. Los neurólogos nos encontramos ahora con un mayor arsenal de fármacos, pero debemos escoger fármacos que ocasionen menos riesgo y más beneficios para los pacientes”.

Para el Dr. Alfredo Rodríguez-Antigüedad, neurólogo del Hospital Universitario de Basurto en Bilbao, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y también moderador del Simposio, “contamos con una larga experiencia -más de 18 años-, sobre la eficacia y seguridad del acetato de glatiramero para el tratamiento de los pacientes con EM y, a través de este Simposio, también hemos incidido en las nuevas formas de autoinyección”.

Entre estos avances están los cambios de administración, que se han presentado en el Simposio como parte de los resultados de los Estudios GALA y GLACIER en una nueva formulación de acetato de glatiramero de 40 mg versus 20 mg -obteniéndose un resultado de eficacia similar en ambos regímenes de administración-.

“En los estudios presentados, acetato de glatiramero 40 mg administrado 3 veces por semana consigue los mismos efectos en términos de eficacia que acetato de glatiramero 20 mg aplicado todos los días de la semana, pero con una reducción de las inyecciones del 60%“, ha explicado el Dr. Rafael Arroyo, neurólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Para el Dr. Rodríguez-Antigüedad, “esta nueva fórmula de inyección incrementa la comodidad para los pacientes, lo que favorece una mayor adherencia del fármaco al reducirse de manera notable el número de inyecciones, pero manteniéndose la eficacia. Así, los efectos secundarios relacionados con el propio pinchazo, disminuyen”.

El papel preponderante de enfermería en el manejo de EM

Dentro del equipo multidisciplinar, los cuidados de enfermería son fundamentales en el manejo del paciente con EM. “Planteamos un proyecto de mejora de la práctica clínica asistencial con el fin  de controlar y reducir  el dolor percibido por el paciente al inyectarse el fármaco. Observamos que, individualizando la profundidad de inyección en cada paciente y en cada zona de inyección y adaptándolo a un parámetro anatómico como el pliegue cutáneo, se minimiza dicho dolor, mejorando la calidad de vida y favoreciendo la adherencia al tratamiento”, ha explicado Concepción Ramírez, enfermera de EM del hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Asimismo, Luisa Vergara, enfermera de EM del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga, ha centrado su presentación en el beneficio de la endermología para pacientes tratados con acetato de glatiramero. “Este fármaco ha demostrado su eficacia y seguridad en el tratamiento de la EM pero puede producir unos efectos locales en el lugar de la inyección, como induraciones, paniculitis y lipoatrofias. La endermología contribuye a la satisfacción de los pacientes y a facilitar la adherencia al tratamiento”, ha concluido Luisa Vergara.

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