El tratamiento precoz de la Esclerosis Múltiple previene la discapacidad, mejorando el pronóstico a medio y largo plazo

LXVI Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología (SEN)

  • Cada año se diagnostican en España 1.800 pacientes nuevos con Esclerosis Múltiple (EM)

  • La Resonancia Magnética (RM) es uno de los biomarcadores más fiables para establecer el diagnóstico y para predecir la conversión a Esclerosis Múltiple

  • La próxima aprobación en Europa y en España de acetato de glatiramero 40 mg tres veces por semana permitirá a los pacientes con EM tener un tratamiento efectivo y seguro, reduciendo el número de inyecciones un 60%

Valencia, 21 de noviembre de 2014. La Esclerosis Múltiple (EM) afecta en España a unas 46.000 personas. “Cada año se diagnostican en España 1.800 pacientes nuevos con Esclerosis Múltiple, siendo la enfermedad neurodegenerativa más frecuente entre los 20 a 40 años y la segunda causa de discapacidad en jóvenes en los países desarrollados”, ha apuntado el Dr. Bonaventura Casanova, coordinador de la Unidad Mixta de Esclerosis Múltiple y Neurodegeneración del Instituto Sanitario La Fe de Valencia, durante la rueda de prensa con motivo de la LXVI Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología (SEN), que cuenta con el apoyo de TEVA Neuroscience.

En nuestro país, los casos de Esclerosis Múltiple se han multiplicado por 2,5 en los últimos 20 años, de los que al menos el 70% son mujeres. Se trata de una patología compleja e impredecible, que no afecta por igual a cada paciente. Pérdida de visión, alteraciones de la sensibilidad, debilidad en los miembros, falta de coordinación y temblores son los síntomas más comunes, que aparecen de forma brusca -lo que se denominan brotes- y duran varios días o incluso meses.

Como no es una patología conocida, surgen falsos mitos, como que es una enfermedad que se hereda, que es contagiosa, que es muy poco frecuente entre la población general, que el embarazo está contraindicado o que las personas que la padecen acaban con un grado severo de discapacidad y en silla de ruedas.

“Ahora sabemos que con un diagnóstico precoz podremos realizar un tratamiento temprano que prevenga la discapacidad, lo que va a mejorar el pronóstico de la enfermedad a medio y largo plazo”, ha asegurado el neurólogo, quien ha concretado que “los fármacos son más efectivos si tratamos al paciente en una fase temprana de la enfermedad”.

La Resonancia Magnética (RM), fundamental para el diagnóstico precoz

En este sentido, el Dr. Óscar Fernández, especialista del Instituto de Neurociencias Clínicas del Hospital Regional Universitario Carlos Haya de Málaga, ha recordado que la resonancia magnética (RM) es una herramienta fundamental para el diagnóstico precoz. “Es uno de los biomarcadores más útiles de los que disponemos en la actualidad, tanto para establecer el diagnóstico como para predecir la conversión a EM, e incluso pronosticar la discapacidad en los años siguientes, comprobar la evolución del paciente y la respuesta al tratamiento”, ha explicado el Dr. Fernández, quien ha insistido que “un paciente que ha tenido un primer episodio sugestivo de EM y cuya RM resulta anormal tiene un 90% de riesgo de padecer la enfermedad en los siguientes 14 años. Sin embargo, si la RM es normal y la clínica es lo suficientemente característica, el riesgo es de un 20%”.

Hay que tener en cuenta que en el 40% de los pacientes con EM se puede realizar el diagnóstico en fases iniciales de la enfermedad, “por lo que el tratamiento debe ser inmediato y sin esperas, para poder cambiar el curso de la enfermedad. Por eso, debemos plantearnos tratar incluso la fase preclínica, es decir, cuando en un paciente -al que se ha realizado una RM por otro motivo- se observan lesiones típicas de la EM. Esto es lo que se conoce como síndrome radiológico aislado”, ha concretado el Dr. Fernández.

Próxima aprobación de acetato de glatiramero 40 mg tres veces por semana

Por su parte, el Dr. Rafael Arroyo, coordinador de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, ha explicado que el acetato de glatiramero es un tratamiento de primera elección para los pacientes con EM. “Dicho tratamiento ha demostrado en todos los ensayos clínicos que reduce significativamente la tasa de brotes y la progresión de la discapacidad, teniendo en cuenta los estudios monitorizados y prospectivos realizados durante cerca de 20 años, donde se reafirma su eficacia y seguridad”.

Además, se sabe que la fatiga afecta casi al 80% de los pacientes y es el síntoma más incapacitante y una de las causas más frecuentes de abandono de la vida laboral. A este respecto, se han publicado nuevos estudios que muestran que los pacientes con Esclerosis Múltiple tratados durante dos años con acetato de glatiramero reducen sus niveles de fatiga y mejoran su calidad de vida.

Otro avance destacado será la próxima aprobación en Europa y en España –ya disponible en Estados Unidos- de acetato de glatiramero 40 mg tres veces por semana para los pacientes con EM tratados con acetato de glatiramero, ya que podrán pasar de las actuales siete inyecciones subcutáneas a la semana (una diaria de 20mg) a un tratamiento con tres inyecciones semanales (cada una de 40mg), con la misma eficacia, seguridad y tolerabilidad. “Los pacientes con EM tendrán la opción de un tratamiento efectivo y seguro, reduciendo el número de inyecciones un 60%”, ha especificado el neurólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

A pesar de su eficacia y seguridad, los tratamientos inyectables pueden producir reacciones locales como eritema y dolor en el punto de inyección que, aunque leves, pueden llevar al paciente a desarrollar una actitud negativa ante el tratamiento, sobre todo en fases tempranas del mismo.  “El dolor referido por el paciente tras administrarse el fármaco puede llegar a traducirse en una pérdida de adherencia, con la consiguiente pérdida de eficacia o incluso un abandono temprano del tratamiento”, ha concretado Concepción Ramírez, enfermera de Esclerosis Múltiple del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Para solucionarlo, Concepción Ramírez ha explicado que si se disminuye la profundidad de inyección, adaptándola al pliegue cutáneo del paciente en cada una de las zonas de inyección, se reduce ese dolor a valores leves o moderados, tal y como se desprende del Proyecto de Mejora de la Práctica Clínica Asistencial. “Los resultados apuntan que las profundidades a utilizar son 4 mm y 6 mm, en la mayoría de los casos”, ha concluido la enfermera de Esclerosis Múltiple.

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